“El emprendimiento social, como modelo de negocio, nació en la economía moderna como respuesta y solución a los problemas existentes. Hoy vemos que el emprendimiento social puede disminuir la tensión social, mientras la empresa genera utilidades sustentablemente.”

 

Los problemas económicos sociales se sienten en la sociedad como nunca. Son causados por la falta de transformaciones macroeconómicas, las crisis económicas que surgen en diferentes partes del mundo y la inestabilidad política en la sociedad moderna.

 

Mientras que algunos grupos de personas tienen acceso a todos los servicios, la mayoría enfrenta la falta de oportunidades para acceder a la educación, los servicios financieros, condiciones decentes de vida y escalamiento social. Esto hace que los ricos sean más ricos y los pobres sean más pobres.

 

A pesar de las actividades generalizadas por parte de diferentes instituciones que abordan problemas en el ámbito social, como la desigualdad de ingresos, el desempleo, los bajos niveles de salario mínimo y las pensiones; la reducción en la financiación de la atención médica, la educación y la cultura, ocasiona que la tensión social esté aumentando. Esto demuestra que las políticas sociales de los gobiernos, las iniciativas empresariales existentes y los mecanismos de mercado no contribuyen lo suficiente a la esfera social.

Por lo tanto, somos testigos del desarrollo de la nueva forma de emprendimiento empresarial social.

 

El emprendimiento social implica actividad con el objetivo de resolver problemas sociales creando un modelo de negocio. Este tipo de negocio gana cada vez más popularidad, porque las personas tienden a prestar atención a los problemas sociales y están dispuestas a ayudar, además de obtener ganancias y sentirse satisfechas.

 

“El emprendedor social puede comenzar con la pura intención de ayudar a resolver los problemas sociales, y es cuando descubre un alto potencial del mercado objetivo.”

 

Es complicado creer que en nuestro mundo moderno existe un alto nivel de exclusión social en la sociedad, lo que significa que la mayoría está aislada de ciertos tipos de actividades debido a su estatus social inicial. Obviamente, la situación requiere que todos se unan en nuestra confrontación común con la desigualdad social que obstaculiza el bienestar de la población.

 

El emprendedor social puede comenzar con la pura intención de ayudar a resolver los problemas sociales, y es cuando descubre un alto potencial del mercado objetivo. Eso sucedió cuando Muhammad Yunus* creyó que incluso si una persona tiene muy poco dinero puede tener la dignidad de pagar sus obligaciones y merece la oportunidad de mejorar su estatus social.

 

*Muhammad Yunus es conocido como un pionero del concepto de microcréditos y microfinanzas. Es un emprendedor social, banquero y economista. Yunus y su “Banco Grameen”, que comenzó en Bangladesh en los años de crisis económica, recibieron el Premio Nobel de la Paz por el empoderamiento financiero de la población rural pobre. El modelo de negocio implementado negó la idea de que la población pobre no tiene capacidad de pago. Resultó ser cierto cuando las estadísticas mostraron que el 98% de los créditos fueron pagados*.

Los pequeños préstamos a una tasa de interés asequible hicieron una gran diferencia para muchas familias que no estaban atendidas por los bancos tradicionales debido al riesgo de incumplimiento. Los pequeños volúmenes de préstamos fueron complementados por la cantidad de personas que acudieron al banco. Los grupos con bajos ingresos representan un mercado con un alto potencial ya que, desafortunadamente, la mayoría de la población mundial pertenece a este grupo.

 

Las numerosas iniciativas sociales que llevaron los servicios a las familias más pobres de Bangladesh permitieron a este país alcanzar el primer objetivo en la lista de “Objetivos de desarrollo del milenio para 2015”. Para 2013 la pobreza extrema se había reducido en un 50%. Ahora muchos bancos en todo el mundo utilizan este modelo de negocio. Cada día más personas tienen la oportunidad de actuar y tomar decisiones en sus vidas.

 

Hoy en día somos testigos de que muchas empresas de micro-finanzas tienen como objetivo obtener altas ganancias y aprovecharse de las personas necesitadas.

 

“Tenemos que tener en cuenta que cada innovación debe estar dirigida a influir en el mundo de una manera positiva.”

 

En todas las industrias necesitamos empresas sociales innovadoras. Tales empresas involucran a todos los grupos de la sociedad, por lo tanto, equilibra las desigualdades existentes en el mundo capitalista. La nueva generación es innovadora en su forma de pensar. Su obligación no es solo participar en iniciativas sociales, sino también formar una sociedad socialmente responsable.

Verqor, empresa en la que soy cofundadora, es una empresa social y financiera, y con la ayuda de Pulso PyME (www.pulsopyeme.com) estamos buscando generar inversiones de impacto en comunidades, ofreciendo servicios financieros a los agricultores que hoy no tienen acceso a la banca. Buscamos empoderar financieramente a este sector a través de un modelo rentable y sustentable. Si te interesa conocer más o colaborar con nosotros puedes contactarnos a [email protected] o a través de Pulso PyME.

 

*Fuente: Muhammad Yunus Creating a World Without Poverty: Social Business and the Future of Capitalism, Public Affairs New York, 2007

 


Valentina Rogacheva
Valentina Rogacheva

Valentina Rogacheva es licenciada en Relaciones Económicas Internacionales por MGIMO (Moscú, Rusia), con especialidad en Administración por el École de Management de Strasbourg y con maestría en Administración de Empresas Sociales por la Universidad Plekhanov, Moscú. Actualmente vive en México como socia cofundadora de Verqor, con el objetivo de realizar un impacto que mejore al mundo. Amante de un buen libro y las playas mexicanas.

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