Cotidianamente escuchamos noticias que parecen muy lejanas a nuestras acciones y preocupaciones familiares o laborales diarias, no vemos la relación directa con nosotros y percibimos que lo que hagamos o dejemos de hacer tendrá poco o ningún impacto en éstas.

Así escuchamos que hay un fenómeno llamado calentamiento global.

Que México se encuentra en el lugar 138 de 180 países en la clasificación de Transparencia Internacional, es decir, que somos percibidos como uno de los países más corruptos del mundo.

Que la ocupación informal en México es del 56.6% de la población económicamente activa.

Que hay personas que roban gasolina pero “no podemos culparlos pues la pobreza en que viven los condujo a robar la gasolina”, según nos cuenta un gobernante.

Responsabilidad proviene etimológicamente del latín y se refiere a “estar obligado”, una de las acepciones del significado de la palabra, según la Real Academia Española, es la obligación de reparar y satisfacer, por sí o por otra persona, a consecuencia de un delito, de una culpa o de otra causa legal. Ante esto y en la disyuntiva de la dirección de una empresa de obtener el sello de Responsabilidad Social cualquiera se puede preguntar ¿Y por qué yo? ¿Debo sentirme obligado a responder por lo que otros hacen?

En realidad a todos nos conviene vivir en una sociedad mejor, en un planeta más sano, en un ambiente laboral agradable, con relaciones satisfactorias con nuestros clientes y proveedores.

Pero para lograrlo debemos invertir y eso, sin duda, reducirá nuestras utilidades. Ver los beneficios es muchas veces intangible, indirecto y ocurre a largo plazo, si acaso tuviéramos beneficios. Nuevamente entonces ¿Por qué yo?


Una forma útil de reflexionar sobre esto es mirar si acaso esto ha sido ventajoso para algunas empresas. Hay organizaciones como el Observatorio de Responsabilidad Corporativa o el Observatorio de Responsabilidad Empresarial que reportan ventajas como la creación de valor para la empresa, una mejora en la imagen y reputación de la misma, la posibilidad de abrir nuevos mercados, la mejora en la lealtad de los consumidores y en la lucha contra la corrupción, etc.

Es sin duda una buena idea estudiar y reflexionar sobre esto, verificar que efectivamente ha habido buenas prácticas que han conducido a beneficios tangibles. También hay una herramienta que puede darnos una luz en la decisión, esta es simular diversos escenarios consecuencia de nuestras decisiones, algo así como contar con una bola de cristal que nos permita predecir el futuro.

Esto es posible haciendo consideraciones realistas acerca del impacto que tienen nuestras acciones en nuestros consumidores.

Para lograr algo así, hay una disciplina llamada Dinámica de Sistemas, esta consiste en definir un sistema donde podamos encontrar elementos relevantes para estudiar el comportamiento del sistema mediante las relaciones causales que encontremos.

Si lo hacemos adecuadamente, podemos usar un programa que nos permita “ver” las posibles evoluciones del sistema y qué puede llevarnos al éxito y qué no. Sin el afán de asustar al lector, pero para dejar una idea de cómo funciona esto, presento la siguiente imagen

En este diagrama se aprecian las interrelaciones del sistema. Lo interesante de este enfoque es que es posible programar, simular y verificar que: si logro eficazmente mostrar a mis clientes, que mis productos, se hacen dañando menos al medio ambiente que el de mis competidores, es decir, si logro y cacareo el huevo exitosamente, aumentarán mis ventas en una proporción mayor a la de mis competidores.

Claro para esto es mejor que el público sea receptivo de las ventajas que tiene ser menos agresivo al medio ambiente, pero eso es algo con lo cual también, para beneficio de todos, podemos contribuir.

NOTA: Si necesitas más información o conocimientos sobre dinámica de sistemas, modelación, administración del recurso humano, administración de la producción, cadena de suministro, asignación de precios, estadística, correlaciones matemáticas, calculo diferencial e integral, algebra básica, trigonometría, sumas de enteros o ventas y

mercadotecnia ponte en contacto con nosotros en: www.pulsopyme.com y con gusto hacemos una sesión especial de trabajo para contestarlas.

REFERENCIAS:

https://es.123rf.com/imagenes-de-archivo/armonia.html?sti=m22559v59g712lrmfu|&mediapopup=53962086

https://www.bbc.com/mundo/noticias-america-latina-46930014



Javier Pulido Cejudo
Javier Pulido Cejudo

Doctor en Matemáticas (PhD) por la Universidad de Princeton (1981). Maestro en Artes en Matemáticas también por la Universidad Princeton (1976). Licenciado en Matemáticas UNAM (1974). He sido Director de la División de Ingeniería del Campus Santa Fe del 2001 al 2009 del ITESM. Investigador y profesor en el ITESM y en la UNAM, he participado en diversos proyectos de consultoría usando Sistemas Dinámicos, Investigación de Operaciones, Dinámica de Sistemas y Estadística para resolver problemas prácticos en diferentes empresas. Participé en el equipo que produjo el documento de Proaire 2011 modelando el tráfico de la Zona Metropolitana del Valle de México. Utilizo la modelación para crear escenarios que muestren la viabilidad de proyectos, sus riesgos y qué medidas permiten lograr las metas deseadas. Actualmente es profesor de tiempo parcial e investigador por convenio en la Anáhuac campus norte.

    2 replies to "¿Y yo por qué?"

    • Avatar Aldoalberto Sánchez

      Que tal señor Javier?? Más que impresionado con el enfoque que le da a las responsabilidades de las empresas. Es impresionante ver que estamos en una sociedad que se enfoca 100% a generar ganancias dejando a un lado las reponsabilidades sociales y hambientales.
      Algo de lo que sería bueno hablar es el por que la aparición de los famosos “outsourcings” y el impacto en la economía

    • Javier Pulido Javier Pulido

      Sin duda es un tema muy interesante, próximamente podrás leer sobre esto en esta revista, agradezco mucho tu sugerencia

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